¿Cambiar bañera por ducha desgrava?

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Cambiar la bañera por una ducha puede desgravar bajo ciertas circunstancias, principalmente si la reforma se vincula con la mejora de la habitabilidad, seguridad o eficiencia energética de la vivienda. Para que esta reforma específica pueda desgravar, debe cumplir con una de las siguientes condiciones:

Mejora de la habitabilidad y confort

Si el cambio de bañera por ducha se realiza para mejorar la habitabilidad y confort de la vivienda, podría considerarse deducible. Por ejemplo, si se trata de renovar instalaciones antiguas o mejorar la distribución del espacio, podría encajar en esta categoría.

Eliminación de barreras arquitectónicas

Si la reforma se realiza para eliminar barreras arquitectónicas y adaptar la vivienda para personas con discapacidad, entonces sí puede ser deducible. Esto incluye adaptaciones como la instalación de duchas accesibles para personas con movilidad reducida. Es necesario que esta adecuación esté certificada por el IMSERSO o el órgano competente de las Comunidades Autónomas, indicando que es necesaria para la accesibilidad de la persona con discapacidad.

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Eficiencia energética

Aunque el cambio de bañera por ducha no afecta directamente a la eficiencia energética, si se acompaña de mejoras que reducen el consumo de agua (como la instalación de grifos de bajo flujo), podría considerarse dentro de las mejoras de eficiencia.

Para conocer la aplicación de estos supuestos a tu caso concreto y saber exactamente si puedes desgravarte una reforma de baño, es interesante consultar también a un asesor en materia fiscal. Ya que, lo que hacemos en este artículo es confirmarte los casos en los que puedes desgravarte con tu reforma de baño, pero para conocer los números concretos hay que ver caso por caso.

Deducción por obras en viviendas para personas con discapacidad

Para que la reforma de cambiar la bañera por ducha sea deducible específicamente por motivos de discapacidad, debe cumplir con los siguientes requisitos:

  • Requisitos subjetivos: La persona con discapacidad debe ser el propio contribuyente, su cónyuge, o un pariente cercano que conviva con él.
  • Certificación: Es necesario contar con un certificado que acredite la necesidad de las obras para la accesibilidad y desenvolvimiento adecuado de la persona con discapacidad.
  • Base máxima de inversión deducible: El límite es de 12.080 euros anuales.
  • Porcentajes de deducción: Dependen de la comunidad autónoma. Por ejemplo, en Cataluña, el tramo estatal de deducción es del 10%, y el autonómico es del 15%.

Obras de conservación y mejora de la vivienda habitual

Estas obras también pueden ser deducibles si implican el mantenimiento o mejora de la vivienda, aunque generalmente están más relacionadas con la eficiencia energética y la renovación de sistemas clave como carpintería, impermeabilización o instalaciones eléctricas.

Importancia de la Vivienda Habitual en la Desgravación

La vivienda habitual tiene un papel crucial en el contexto de las desgravaciones fiscales, especialmente en lo que respecta a las reformas y mejoras. A continuación, se detalla la importancia de la vivienda habitual y los aspectos relevantes sobre las deducciones aplicables a las obras realizadas en ella.

  1. Definición de Vivienda Habitual:
    • Vivienda Habitual: Se refiere al domicilio donde el contribuyente reside de manera habitual y permanente. Este concepto es esencial porque muchas deducciones fiscales están condicionadas a que las inversiones y gastos se realicen en la vivienda habitual.
  2. Relevancia para la Desgravación:
    • Incentivos Fiscales: La normativa fiscal ofrece diversos incentivos para promover el mantenimiento y mejora de la vivienda habitual, lo que no ocurre de la misma manera con segundas residencias o viviendas destinadas a otros fines.
    • Deducción en el IRPF: Las obras de conservación, mejora y eficiencia energética realizadas en la vivienda habitual pueden beneficiarse de deducciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Desgravaciones para Segunda Vivienda

Las desgravaciones fiscales para segundas viviendas presentan diferencias significativas respecto a la vivienda habitual:

  1. No Aplicabilidad de Beneficios de Vivienda Habitual:
    • Las deducciones por inversión en vivienda habitual no se aplican a segundas residencias.
    • Estas deducciones tampoco se aplican a viviendas turísticas o aquellas destinadas a actividades económicas.
  2. Límites de Aplicación:
    • Las inversiones y gastos realizados en segundas viviendas no cuentan con los mismos incentivos fiscales destinados a la conservación y mejora que tienen las viviendas habituales.

Diferencias con la Vivienda Habitual

  • Aplicabilidad de las Deducciones: Las deducciones en el IRPF por obras de mejora y conservación están específicamente diseñadas para la vivienda habitual, mientras que las segundas viviendas no gozan de estos beneficios.
  • Finalidad de Uso: Las viviendas destinadas a usos turísticos o económicos quedan fuera del ámbito de las desgravaciones diseñadas para promover la eficiencia energética y la conservación del patrimonio residencial de los contribuyentes.
 

En resumen, cambiar la bañera por una ducha puede desgravar si se vincula con la mejora de la habitabilidad, eliminación de barreras arquitectónicas para personas con discapacidad, o si se acompaña de mejoras que incrementen la eficiencia energética de la vivienda. Es recomendable consultar con un asesor fiscal para asegurar que la reforma cumple con los requisitos necesarios para la desgravación.

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