Según un artículo de La Vanguardia, pequeños arreglos, como las reformas de baño, revalorizan la vivienda antes de ponerla a la venta, pudiendo alcanzar un valor muy por encima de su precio inicial.
Teniendo en cuenta que los que buscan piso prefieren, casi en un 80%, viviendas listas para entrar a vivir, si estás pensando en vender tu casa o apartamento, merece la pena plantearse si es necesario hacer algún arreglo que revalorice el inmueble y que sea útil también para el comprador.
En este sentido, no nos referimos a hacer reformas integrales, ya que eso puede ser contraproducente por invertir demasiado y hacer ciertos cambios que más bien vayan a afectar negativamente de cara a la venta. Nos referimos a pequeños arreglos como pintar o arreglar los desperfectos, así como hacer pequeñas reformas como la del baño o la cocina, haciendo lo básico como para poder disfrutar del inmueble de forma inmediata.

Cuando hablamos de reformas que no sean integrales, en el caso del baño, podemos:
- Poner mamparas: reemplazando la cortina de ducha por mampara o la mampara de baño existente por otra.
- Cambiar bañera por ducha: en este caso retiramos la bañera y ponemos la ducha nueva con plato de ducha de resina plano y mampara. Dentro del trabajo se incluye el alicatado de la zona en la que estaba adosada la bañera.
- Cambio de ducha por otra nueva: en la actualidad los platos de ducha de porcelana o acrílicos se están reemplazando por los platos de ducha de carga mineral resinados y gel coat, que son más planos, seguros e higiénicos. Normalmente el cambio de plato de ducha incluye cambio de mampara de ducha.
- Reforma completa: que incluye platos de ducha o bañera con mampara, mobiliario y alicatado, adaptación de fontanería, iluminación y tomas eléctricas.
Cuando el vendedor hace este ejercicio de pensar qué puede hacer su inmueble más atractivo revalorizándolo y ayudando al mismo tiempo al posible comprador el beneficio es para ambos dos. Por un lado, el vendedor saca máxima rentabilidad de la venta porque puede subir el precio y por el otro, el comprador también gana porque no necesitará la liquidez para hacer reformas.







